Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán han decidido vender por partes Viajes Marsans ante la situación crítica en la que se encuentra la compañía, y porque ninguna de las ofertas que han recibido por todo el grupo se acaba de concretar. Los empresarios se han desprendido este fin de semana de su negocio en la República Dominicana, que comprende la agencia receptiva Club Caribe y la empresa de autobuses Hilario Tours, según fuentes del mercado.
El comprador ha sido el gigante turístico europeo TUI y la operación ronda los 12 millones de euros entre caja y la compensación de deuda que Marsans tenía con su rival, que ha materializado la operación mediante su filial española Hotelbeds.
Venta de la filial brasileña
Marsans también tiene cerrado un acuerdo de intenciones para vender su filial en Brasil al grupo Focus. Además, la empresa ha recibido propuestas en firme por la división de Portugal, el touroperador Mundicolor, y la división de Marsans de empresas, según las mismas fuentes.
Pascual aseguró el pasado viernes que tiene cuatro candidatos a hacerse con el grupo, pero la urgencia de la situación y la dificultad de materializar estas ofertas a corto plazo, han llevado a los empresarios a optar por la venta por partes. Los dueños de Marsans, sin embargo, mantienen la esperanza de poder vender en su totalidad la compañía.
La empresa, cuyas cuentas han sido duramente golpeadas por la crisis de Air Comet, la aerolínea del grupo, y de otras filiales del grupo, se enfrenta desde la semana pasada a una demanda de concurso de acreedores instada por el grupo de cruceros Grimaldi. La compañía espera saldar esa deuda, de unos 75.000 euros, hoy mismo, pero la decisión de Grimaldi abre la puerta para que otros proveedores traten de ir a los juzgados para reclamar sus deudas.
Grimaldi dio este paso tras la decisión de IATA, la organización internacional de aerolíneas, de retirarle a Marsans el permiso para vender billetes de avión. La empresa superó el revés llegando a cuerdos bilaterales con las aerolíneas españolas, el grueso de su negocio, pero su imagen está muy tocada y muchos de sus clientes, como el Congreso de los Diputados, han empezado a cancelar sus contratos.
Los bancos acreedores, que recientemente le prestaron 30 millones para mantener sus operaciones, han presionado a la compañía para que busque en la venta una salida a su difícil situación, puesto que se resisten a refinanciar la deuda de 120 millones de euros que mantiene la agencia de viajes.
La decana de las agencias minoristas españolas (celebra este año su centenario), debe 120 millones de euros a las entidades financieras y 192 millones a sus proveedores.
Viajes Marsans se encuentra en esta situación crítica porque ha destinado toda su caja a apoyar financieramente a Air Comet, la aerolínea de Marsans que cerró el pasado mes de diciembre, y otras empresas del grupo turístico. A octubre de 2009, fecha de formulación de las cuentas, las deudas de esas empresas con Marsans se situaban en 223,4 millones, que la empresa da por perdidos. Además, la sociedad ha avalado al resto de filiales por 183,5 millones, lo que puede llevar a sus acreedores a pedir cuentas a la agencia.
La semana pasada Iata, la asociación internacional de las aerolíneas, retiró al grupo turístico los permisos para emitir billetes de avión tras reclamarle durante varias semanas un aval financiero por importe de 20 millones para mantenerla dentro del sistema. Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán negocian con sus entidades nuevos créditos para regresar al sistema Iata.
Al mismo tiempo, Marsans ha demandado por daños y perjuicios a la organización internacional y ha pedido al juez medidas cautelares que incluyan la restitución de sus permisos de venta.
Plan de salvamento
La decisión de la Iata ha agravado la delicada situación financiera del grupo. El plan de salvamento que se plantearon Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán y los bancos acreedores no ha llegado a buen puerto. El consorcio de bancos concedió un crédito de 30 millones para afrontar la temporada de verano. Un balón de oxígeno que se completó con una inyección accionarial de 14 millones de euros.
